Juez de Brasil pide aumentar a 17 años condena contra Lula por corrupción

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RÍO DE JANEIRO (Sputnik) 27.11.2019— El juez relator del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región de Brasil (TRF-4), Joao Pedro Gebran Neto, pidió aumentar a más de 17 años la condena del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) en el caso conocido como finca de Atibaia.

El juez de la corte de apelación votó a favor de que Lula sea condenado en segunda instancia a “17 años, un mes y diez días” de cárcel por delitos de corrupción pasiva, corrupción activa y blanqueo de dinero, según una transmisión en directo desde el tribunal.

Se trata de un aumento considerable frente a la condena de 12 años y 11 meses de prisión que recibió en primera instancia en febrero de 2019; la decisión final aún depende de los votos de otros dos jueces.

Este es el segundo proceso contra Lula que está más adelantado en la justicia y no tiene relación con el que lo llevó a prisión.

Se trata del conocido como caso de “la finca de Atibaia”; Lula está acusado de haberse beneficiado de obras de reforma que empresas contratistas de Petrobras habrían realizado en una finca en las afueras de Sao Paulo.

Según la investigación, Lula frecuentaba esta casa los fines de semana con su familia (a pesar de que no era de su propiedad, sino de un amigo cercano), por lo que se entiende que él era el beneficiario final.

Al explicar su voto, el juez Gebran Neto aseguró que “poco importa” si Lula era o no el propietario de esa casa, porque quedó demostrado que “Lula usaba el inmueble”.

“Tenemos mucha documentación de pruebas, con laudos periciales, con documentos, con bienes, referencias de testigos, de que él usaba el inmueble, ya sea porque llevó allí parte de su archivo porque pedía y solicitaba mejoras en la finca”, dijo.

Además de pedir aumentar la pena de Lula, el juez también votó a favor de condenar al expresidente de Odebrecht Marcelo Odebrecht, por corrupción pasiva y activa; y al propietario de la finca, Fernando Bittar, por blanqueo de dinero, entre otros.

Antes, Lula había sido condenado en segunda instancia a ocho años y diez meses de cárcel por una acusación similar, relacionada con un triplex en la playa de Guarujá (estado de Sao Paulo), que habría recibido de manos de una constructora como agradecimiento por los favores prestados dentro de la trama de Petrobras.

Por ese proceso, Lula entró en la cárcel en abril de 2018, pero este mes una decisión del Tribunal Supremo Federal posibilitó su salida; la corte entendió que es inconstitucional que alguien esté preso cuando todavía puede recurrir en instancias superiores.

A pesar de que Lula sea condenado por el caso de la finca de Atibaia, no entrará en la cárcel a corto plazo, ya que podrá recurrir en libertad en otras instancias.