Chile en llamas, sumido en la desigualdad

Mauricio Macri, que llegó al gobierno Argentina en diciembre de 2015, diecisiete años después de la crisis de 2001, sumió a su país en una crisis, debido a la aplicación de las recetas del Fondo Monetario Internacional; con planes feroces de austeridad ,a cambio del mayor préstamo en la historia del FMI: 57.100 millones de dólares en tres años.

También Ecuador está en crisis desde el 3 de octubre, con la ira que se ha desatado en las calles del país en respuesta al anuncio de un paquete económico antisocial a cambio de un préstamo de 4.200 millones de dólares del FMI

Y ahora chile lleva varios días sumergidos en una ola de protestas multitudinarias, que rechazan las políticas neoliberales que aplica el FMI.

Después de 46 años de imponer por la vía militar el pinochetismo neoliberal, avasallando a un gobierno democrático y asesinando a su presidente Allende, con la aprobación de Kissinger: Chile con una población de18 millones de habitantes y una superficie de756.102 kms2 y una economía basada en la exportación del cobre, y una corrupción endémica y una clase política depredadora, prende una revolución.

Los periodos de los socialdemócratas Ricardo Lagos (2000-2006) y Michelle Bachelet en dos ocasiones (2006-2010 y 2014-2018) fueron incapaces de desmontar un modelo socioeconómico, que aplica un modelo de educación y sanidad privatizadas, de los negocios millonarios con las transnacionales, de los privilegios para los pocos, que defienden un orden constitucional ilegítimo de 1980, al frente, en la actualidad, de un presidente, empresario multimillonario, que avergüenza al país.

El ciudadano esta ante la disyuntiva y oportunidad de terminar con el sistema empobrecedor del globalismo económico.

En estas protestas la gente ha confirmado que toda la prensa esta contra del pueblo, que se benefician con el poder público y no muestran lo que está pasando en el país.

Declarar el estado de emergencia y la instauración del toque de queda, y proceder a masacrar al pueblo no se justifica. De acuerdo al Instituto Nacional de Derechos Humanos, hay 18 muertos, más de 500 personas heridas y más de 2.600 detenidos, sin embargo, según informes no oficiales hay miles de chilenos reprimidos y 42 muertos.

La versión oficial que supone que la subida del billete del metro de Santiago, catalizo el levantamiento ciudadano, es una explicación a modo, lo que sucedió es que fue la gota que derramo el vaso, de la mayoría de la población “harta de décadas de miseria, desprecios, discriminación, grosera y creciente desigualdad y gobierno autoritario. Con una Constitución y una cultura política heredada del pinochetismo, con la marginación económica, política y el empobrecimiento creciente de la mayoría de la población, con la privatización y destrucción de los sistemas públicos de educación y salud, es un verdadero chiste decir que en Chile hubo una democracia plena “

“La clase política está jugando ahora a la unidad. Pero parece que es demasiado tarde, nadie les cree. Escuchar las demandas ciudadanas significaría dar un giro de 180 grados al programa de Piñera. Cuesta creer que vaya a aprobar medidas que atentan contra su credo ultra liberal. No se lo tolerarían ni sus correligionarios. Entre sus huestes hay mucho nostálgico del pinochetismo y de la mano dura”

.L a guerra de Piñera, que hace su gobierno en nombre de los intereses del pueblo, es una guerra contra la sociedad chilena y a favor interesas de las oligarquías financieras del capitalismo nacional y trasnacional.

Las crisis económicas recurrentes de esa nación, han sido escondidas a la opinión mundial; de puertas para afuera, con su bombardeo mediático poniendo como ejemplo esta economía neoliberal: diciendo que es la Suiza latinoamericana, con valores macroeconómicos estables, cuentas saneadas, orden y modernidad.

Pero la cara interior muestra un escenario distinto, con mucha miseria, un sistema de protección social casi nulo y una enorme desigualdad. Esta rebelión descubrió la máscara de un teatro manipulado.

Ante la revolución pacífica del pueblo chileno, el presidente ha solicitado la renuncia de todo su gabinete, y se ha reunido con los partidos-también responsables de la crisis- para presentar planes; pero más parece una simulación y poco interés de cambiar el sistema de explotación que priva.

La ciudadanía en su mayoría está solicitando una asamblea nacional para redactar una nueva constitución y derogar con la que se rigen: herencia de la dictadura y además, la salida del presidente